Wednesday, August 4, 2010

Capítulo 1

Dando un par de pasos se posicionó en el centro de la habitación, meditó un rato y finalmente se animó a sacar el teléfono del bolsillo. De pronto leyó la noticia que esperaba, pero no se sentía como se suponía. Pensó que intentaría estrellarse con las puertas de la felicidad. Pero era de noche y su esposa dormía.

El Dr. X trabajaba en un laboratorio de computación con simulaciones farmacológicas. Al principio tuvo quejas de su conciencia al decidirse ingresar a esa rama de investigación, pero estas habían disminuido conforme se adentraba en el proyecto. Trabajaba para el gobierno del Perú. Había nacido en Lima y estaba completamente comprometido con el país, como lo repitió por primera vez junto al presidente Edmundo Pérez en una reunión que marcó su vida, y quién sabe, muchas más. - Sí, presidente, es el país y sus intereses, no me voy a negar.

El presidente Edmundo Pérez había tomado el mando tras un extraño concenso de varios partidos políticos ante una inminente guerra del agua. La preocupación nacional era seria, según lo manifestó al Dr. X el mismísimo presidente, que requerían mi apoyo, y que era muy importante, porque se nos venía la guerra del agua ¿Qué lugar sino el Amazonas para el primer ataque? Pronto, el gobierno peruano emprendió un programa secreto para adelantarse al conflicto que pondría en riesgo inminente la soberanía nacional.

El proyecto nacional empezó varios gobiernos atrás sin embargo. Intentos aislados que incluían la creación de colegios para los alumnos más talentosos del país. Algo que ya hacían muchos países en su momento. También se decidió enviar a estos alumnos destacados a realizar maestrías y doctorados al extrajero. En cada área del conocimiento se escogió cuidadosamente a los alumnos y paises destino, analizando milimétricamente el perfil psicológico de cada uno tratando de garantizar dos cosas: lealtad y retribución.

El Dr. X no había ido al colegio de los muchachos talentosos, pero acababa de regresar de estudiar un doctorado en Computación Farmacológica en la Universidad de Stanford. Trabajaba en el laboratorio de Computación de Alta performance en la Universidad Católica, en el proyecto Legión. En eso, fue convocado a una cena con el presidente Pérez -Qué extraño, y qué querrá el presidente.

Le asignaron un proyecto secreto, era un reto único, no pensó poder pero le resultó imposible negarse -es el país y sus intereses, no me voy a negar. Tenía que desarrollar un fármaco que destapara el 90% del potencial humano, el que se decía no era usado. -No sabía que acá en Perú teníamos proyectos secretos, es un avance.

La simulación había indicado que el fármaco era estable y se había determinado la manera óptima de producirlo, esto es una secuencia de pasos que incluían procesos químicos y físicos. El Dr. X se preguntaba que efectos tendría, y le preocupaban explícitamente los efectos secundarios. Era tarde, dio unos pasos, se alejó del centro del cuarto y fue donde su esposa. Le contó brevemente el resultado, ella se sorprendió gratamente e incorporándose poco a poco y cayendo en cuenta de la magnitud de la notica empezó a besarlo efusivamente, un poco más, desbarataron algo y llegó pronto la mañana.

Iniciaron la secuencia de producción del fármaco y en unas horas tenian las primeras ampollas. El Dr. X se preguntaba cúal sería la mejor forma de probarlo, al final, su trabajo terminaría con el diseño de fármaco. La gente encargada de las pruebas inició la prueba en ratas y conejos. El Dr. X no estaba de acuerdo, pero era la única forma al parecer.

La secuencia de pruebas en ratas fue un desastre según apuntaron los expertos. Las ratas dejaron de respirar y murieron. Otras tuvieron un paro cardiaco casi inmediato. Esto le extraño bastante al Dr. X y le dejó muchas horas de sueño menos por varias semanas. Las pruebas se interrumpieron de inmediato, y se le solicitó reevaluar el procedimiento seguido.

Cuando las cosas iban mal le gustaba ir a caminar solo por la playa, esta vez fue con su esposa. Conversaban amenamente después de un buen rato de silencio. De pronto, la abrazó por la espalda y contemplaron el cielo. Se preguntaban que sería del Perú en el caso de una guerra del agua. Las exportaciones de agua ya rebasaban los límites. De pronto se fijó en la respiración de su esposa.

-Lilly, creo que tengo una idea.
-¿De lo que hablamos, o ya estas divagando?.
-De lo que hablamos pues. Osea, en parte.
-A ver, sorpréndeme.
-Te pregunto algo. ¿Porqué estás respirando?
-ja ja ja, no seas tonto. Y si no respirara ¿qué, sería mejor para tí? Cuidadito con querer deshacerte de mí. - fingiendo un golpe en el estómago.
-Claro, ese es el punto. -Sonriendo picarescamente- Déjame explicarte. Tu no respiras porque quieres, es como una obligación.
-Ah, con que una obligación. Comenzaré a molestarme.
-ja ja ja, no. Mira, es la parte inconsciente de tu cerebro la que te obliga a respirar. Si tu controlaras el noventa por ciento de tu mente no tendrías la respiración en automático.
-¿Ah, y eso es lo que quieres, no? -riendo
-¡No! Eso es lo que está fallando. Cuando las ratas tienen control total sobre su mente, dejan de controlar su respiración. ¡El fármaco puede estar funcionando bien!

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